CIUDAD REAL. VILLARUBIA DE LOS OJOS.

 

Un viaje

Un paisaje en calma, un panda por los caminillos que recorrió Don Quijote con su infatigable Rocinante.

A tus manos la imaginación, en las mías la sorpresa de lo que el mundo ofrecía.

Tu mirada guiaba la mía, en una línea recta, descubriendo viejas quinterías.

Comparándolas con cortijos andaluces, me quedé sin palabras.

¿Dónde estábamos?

Entre cuatro caminos, viejas Tablas de Daimiel; mucha vida para tan poco agua.

Quisiera a Dios que el agua de la vida acompaña a Don Quijote y compañía, Sancho Panza para dar fruto a la belleza que allí había.

Un alto en el camino, Rocinante respira tranquilo. El viejo panda inspira confianza.

A casa de tía María, o a la “Mari”.

Como manjares en espera: cangrejos de río, acompañados de salsa de setas. Un aperitivo anterior, Don Quijote, que Sancho Panza, quiere hincar el diente; entre queso y jamón de la casa: una buena jarra de vino, aunque bien viene un agua.

Juntemos las copas, sellemos el encuentro, en estas tierras manchegas brindemos por el RECUERDO…

Don Quijote, Sancho Panza, y unas amigas en un viejo panda

                                                                              WINSS 2013

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